Distrito 52

Descubrí cómo preservamos la biodiversidad en La Cañada: Un trabajo minucioso por mantener su historia natural

La reconocida paisajista uruguaya Lorena Ponce de León, junto a su equipo, ha realizado un minucioso relevamiento de todas las especies arbóreas presentes en la zona. Este esfuerzo se realizó con el objetivo de preservar y mantener el valor natural de este entorno, destacando todas las especies autóctonas de la zona.

 

Un aspecto importante de este proyecto de preservación es la utilización de chapas referenciales de aluminio en cada uno de los árboles y arbustos de la zona. Estas placas están diseñadas para resistir el paso del tiempo y las condiciones climáticas. Además, servirán como un registro histórico de las especies existentes en La Cañada, ayudando también a conservarlas.

La historia de La Cañada se remonta al camino del Jagüel, y se ha tenido un especial cuidado en mantener parte de esa historia al respetar y conservar las especies de árboles que han crecido en este lugar durante muchos años. Cada árbol tiene su protagonismo, y este relevamiento exhaustivo aseguró que se respete la antigüedad de crecimiento y el desarrollo arbóreo en su ubicación actual.

 

El proceso de trasplante de estas especies se planificó minuciosamente contratando una máquina especializada que permite cortar quirúrgicamente los terrones de tierra que rodean las raíces de los árboles. Esto permitirá trasplantar las especies de manera segura en sus lugares definitivos o en viveros intermedios mientras se realiza la nivelación del terreno.

 

Al mismo tiempo, con el asesoramiento de Lorena Ponce de León, se diseñó y creó un vivero de preservación de ejemplares en La Cañada, en el cual se puso a las especies a resguardo mientras se desarrollan las obras para que luego vuelvan a su lugar definitivo. 

Entre las especies identificadas en La Cañada se encuentran varios tipos de robles, como el bicolor, palustris, borealis, robur y macrocarpa. También se han hallado ejemplares de Liquidambar styraciflua y frutales como las pitangas y el guayabo característico del país, conocido como acca sellowiana. Además, se destacan flores exóticas como la araucaria, la anacahuita, chamaedorea y fraxinus americano.

 

Uno de los hallazgos más notables es la dracaena draco, una palmera con una historia antigua de entre 50 y 60 años, que será respetada en su espacio y desarrollo. Este proyecto de preservación en La Cañada representa un esfuerzo significativo por conservar la biodiversidad y la historia natural de esta región en crecimiento.